Rosa María Payá un símbolo de anexionismo yanqui.

Por Arthur González.
Quienes desconocen la historia de Cuba y su anti imperialismo, pecan. Ese es el caso de Rosa María Paya Acevedo, joven que cambió su amor paternal por el dinero de los que quieren ver a su país sometido, especialmente los miembros de la mafia terrorista anticubana de Miami y la ultra derecha estadounidense.
Su padre ingeniero electro mecánico, siempre trabajó para el gobierno revolucionario, a pesar de ser cabeza del Movimiento Cristiano de Liberación, grupúsculo contrarrevolucionario al servicio de Estados Unidos, quien murió en un accidente de tránsito cuando viajaba junto al español Ángel Carromero, líder de la juventud del Partido Popular y el sueco Jens Aron Modig, miembro del Partido Socialcristiano sueco.
El auto fue rentado por Carromero, amante de conducir a exceso de velocidad, y por eso se salió de la carretera cuando se dirigía a la ciudad de Bayamo, provincia oriental Granma, estrellándose contra un árbol, muriendo Payá y el también “disidente” Harold Cepero.
El motivo del viaje era repartir 4 mil 500 dólares enviados por Esperanza Aguirre del PP, destinados a crear grupos políticos juveniles en Cuba.
Posteriormente, Rosa María contactó con diplomáticos estadounidenses en La Habana y aceptó fabricar una versión falsa de la muerte del padre acusando a la Revolución, a cambio de ser beneficiada con un visado de refugiados políticos para ella, su madre y dos hermanos.
Al llegar a Miami fue llevada de inmediato ante Ileana Ros-Lehtinen, Mario Díaz-Balart y el senador Marco Rubio, encargados de tejer la versión deseada de los hechos y fabricarle una imagen internacional, con el propósito de convertirla en una “líder juvenil” contra la Revolución.
Fue así como pudo visitar varios países latinoamericanos y ser recibida por presidentes y altos funcionarios gubernamentales, además de asistir al Parlamento europeo y ser atendida por representantes de partidos de derecha, como parte del diseño construido por Estados Unidos.
Para darle cierta relevancia que justificara sus viajes, le crearon el cargo de presidenta de la Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia, permitiéndole recorrer parte de Europa y América Latina, cumpliendo el plan de trabajo trazado por especialistas yanquis en guerra psicológica y subversión.
Pero en la era de Internet es imposible ocultad la verdad y confundir a millones de personas que ven a diario sus estrechos vínculos con personajes de la mafia terrorista anticubana y políticos ultraderechistas, que responden a las órdenes del Departamento de Estado y la CIA.
Entre ellos está Luis Almagro, secretario general de la desprestigiada OEA, José María Aznar, ex presidente español al servicio de Estados Unidos y de Miami, Felipe González, viejo agente de la CIA denunciado por Alfredo Grimaldos, en su libro “La CIA en España”; la ex presidenta de Panamá Mireya Moscoso, quien liberó al asesino terrorista Luis Posada Carriles, autor de la voladora de un avión civil cubano donde murieron 73 personas, autor de actos terroristas en hoteles cubanos y miembro del equipo que planeaba asesinar a Fidel Castro durante un acto en la universidad de Panamá, y otros personajes con similares currículos.
Si esa es la persona que pretende que los jóvenes cubanos y el pueblo en general, la apoye para desmontar el socialismo, de antemano tiene garantizado el repudio total, porque la sangre inocente derramada no se le olvida a ninguno de los millones de cubanos dignos.
Para manchar aún más la imagen de Rosa María, le han orientado entregar un inventado premio con el nombre de Payá Sardiñas, a casi treinta exjefes de Estado y de Gobierno, bajo el pretexto de la falsa defensa de la democracia en la región.
Con solo leer sus nombres ya tienen asegurado el rechazo de millones de personas, pues todos poseen una larga historia cargada de acciones repudiables. Entre esos “galardonados” figuran:
Los expresidentes de Panamá Nicolás Ardito Barletta y Mireya Moscoso; José María Aznar y Felipe González, de España; Belisario Betancur, Andrés Pastrana, César Gaviria y Álvaro Uribe de Colombia; los mexicanos Felipe Calderón y Vicente Fox;
Miguel Ángel Rodríguez, Rafael Ángel Calderón y Laura Chinchilla de Costa Rica; del Salvador Alfredo Cristiani; el argentino Fernando de la Rúa; Osvaldo Hurtado de Ecuador; Luis Alberto Lacalle y Julio María Sanguinetti de Uruguay y de Bolivia Jorge Quiroga.
Como muestra de que son los yanquis quienes están tras la medida subversiva contra la Revolución cubana, aparecen como la cara visible de la idea, el dueño del reaccionario Diario Las Américas y el también venezolano Nelson Mezerhane.
Para los entendidos en la sucia política yanqui y conocedores de sus lacayos, no hay necesidad de más explicaciones, pues una joven cubana sin aval de ningún tipo, no es aceptada en esos ambientes, a no ser por indicaciones del Departamento de Estado, quien dirige el ministerio de colonias que conforman los funcionarios antes mencionados.
Estados Unidos nunca ha logrado obtener resultados en sus planes contra Cuba, precisamente porque no tiene personas con prestigio ni reconocimiento social, pero no hacen caso a sus propios diplomáticos en La Habana, cuando remiten a Washington informes secretos, donde afirman:
“Vemos poca evidencia de que las organizaciones disidentes tengan impacto en los cubanos de a pie. Las encuestas informales que hacemos entre solicitantes de visas y refugiados, muestran que las personalidades disidentes o sus agendas son prácticamente desconocidas”.
Los yanquis no cesan de errar con el pueblo cubano, pues no obstante padecer una guerra económica, unida a la mediática, mantiene la unidad a sus ideas y a su independencia, porque como dijera José Martí:
“El pueblo está hecho de hombres que resisten y hombres que empujan”.

Fidel Castro: “El bloqueo es algo serio, es una persecución incesante”

Fidel en la Tribuna Abierta de la Revolución, en acto de protesta contra el bloqueo, las calumnias y las amenazas del gobierno de Estados Unidos contra Cuba, en Sancti Spíritus, 25 de mayo de 2002. Foto: Periódico Escambray/ Sitio Fidel Soldado de las Ideas.

El pueblo cubano ha sido víctima de la política más cruel e inhumana por parte del gobierno de los Estados Unidos durante casi 60 años. El bloqueo, impuesto desde 1961 es la más absurda expresión del afán de las administraciones norteamericanas por imponer sus designios sobre nuestro país.

A pesar del reconocimiento de su fracaso como política, el bloqueo, impuesto desde el 2 de marzo de 1961, se mantiene hasta nuestros días, afectando todos los sectores de la sociedad cubana, y constituye un obstáculo para el pleno desarrollo de la economía nacional y de la sociedad cubana.

Fidel, líder indiscutible de la Revolución, fue igualmente faro en la lucha contra las estrategias empeladas por el vecino del norte, reconociendo que “sin bloqueo nosotros marcharíamos adelante a muy buen ritmo; el bloqueo es el obstáculo fundamental al desarrollo económico del país”.

En el discurso en la clausura del Encuentro Mundial de Solidaridad con Cuba, efectuado en el teatro “Karl Marx”, 25 de noviembre de 1994, Fidel lo definió:

“El bloqueo es una guerra económica contra Cuba, guerra económica; es la persecución tenaz, constante, de toda gestión económica de Cuba en cualquier parte del mundo —Estados Unidos trabaja activamente, a través de sus canales diplomáticos, a través de sus embajadas, para presionar a cualquier país que quiera comerciar con Cuba, para presionar a cualquier empresa que desee comerciar o invertir en Cuba, para presionar y castigar a cualquier barco que transporte mercancías a Cuba—; es la guerra universal, con ese inmenso poderío a su favor, contra la economía de nuestro país, al extremo de realizar gestiones individuales, incluso, con personas, con individuos que intentan desarrollar cualquier actividad económica en relación con nuestro país”.

“Para nosotros es inaceptable la cuestión del cese del bloqueo a cambio de concesiones políticas, concesiones que corresponden a la soberanía de nuestro país. Es absolutamente inaceptable, es indignante, es irritante, y, realmente, preferimos perecer a renunciar a nuestra soberanía”.

En su discurso pronunciado en la clausura del Festival Juvenil Internacional Cuba Vive, efectuada en el teatro “Karl Marx”, 6 de agosto de 1995 expresó:

“(…) el bloqueo es algo serio, es una persecución incesante, lo encarece todo: las mercancías hay que buscarlas a miles de millas de distancia; los barcos no pueden parar en ningún puerto norteamericano, entonces el transporte es más caro; los créditos comerciales a corto plazo son carísimos, todo lo encarece al país, todo lo dificulta al país. Ese es el bloqueo, realmente es mucho más que lo que parece”.

Más tarde, el 8 de octubre de 1997, en el Informe Central al V Congreso del Partido Comunista de Cuba, agregó:

“El bloqueo no es eso de prohibir el comercio entre Estados Unidos y Cuba; el bloqueo es una guerra económica, es, además, una guerra política, todo, y promover el sabotaje, la subversión, es una guerra total en muchos campos”.

En fechas más cercanas, en su artículo: Triunfarán las ideas justas o triunfará el desastre”, 31 de agosto de 2014, afirmó:

“Nosotros tenemos un adversario bastante poderoso como lo es nuestro vecino más próximo: Estados Unidos. Le advertimos que resistiríamos el bloqueo, aunque eso podía implicar un costo muy elevado para nuestro país. No hay peor precio que capitular frente al enemigo que sin razón ni derecho te agrede. Era el sentimiento de un pueblo pequeño y aislado”.

Apenas unos años atrás, y sobre las consecuencias de esta inadmisible política contra Cuba, en el Artículo: “El hermano Obama”, del 27 de marzo de 2016, reconoció:

“Tras un bloqueo despiadado que ha durado ya casi 60 años, ¿y los que han muerto en los ataques mercenarios a barcos y puertos cubanos, un avión de línea repleto de pasajeros hecho estallar en pleno vuelo, invasiones mercenarias, múltiples actos de violencia y de fuerza? Nadie se haga la ilusión de que el pueblo de este noble y abnegado país renunciará a la gloria y los derechos, y a la riqueza espiritual que ha ganado con el desarrollo de la educación, la ciencia y la cultura”.

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