La Agresion continua contra Cuba

Rosa Miriam Elizalde, Dra. en Ciencias de la Comunicación
Foto: Roberto Garaycoa Martínez

¿Por qué Task Force o Grupo de Tarea?

La traducción oficial que ha reproducido el Pentágono del Task Force es “Grupo de Trabajo”.

Así se ha divulgado en los grandes medios de prensa, pero en realidad enmascara el origen de esa estructura o trata de presentarla como si fuera un grupo de filántropos interesados en ayudar a Cuba, a conectarnos a Internet y apoyar a “medios independientes”, cuando en realidad la traducción oficial de este concepto hasta el otro día era “Grupo de Tareas”, “Fuerza de Tareas” o “Grupo Operativo”. Viene de la nomenclatura militar y fue inicialmente introducido por la Armada de los Estados Unidos. El concepto lo heredaron los cuerpos represivos aliados de ese país, incluida la OTAN. Estos grupos siempre han sido encabezados por un oficial del más alto rango, por un General.

 

No te olvides, por ejemplo, del famoso Grupo de Tareas de la ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada), en Argentina, que asimila esta nomenclatura. El Grupo de Tareas de la ESMA, como todo el mundo sabe, fue aquel grupo represor que desapareció o torturó a más de 5 mil argentinos durante la dictadura en la década del 70 del siglo pasado. Este concepto ha sido moneda corriente en las estructuras cuasi-militares del Departamento de Estado, para las actividades temporales que son realidazadas por comités ad hoc y que involucran a agencias gubernamentales y no gubernamentales, incluidas la Academia y la empresa privada.

En el año 2006, durante la administración de Bush y siendo secretaria de Estado Condoleezza Rice, crearon un Grupo de Tareas, llamado y traducido oficialmente así, Grupo de Tareas para Libertad de la Internet Global  (Global Internet Freedom Task Force), dedicado a monitorear a tres países fundamentalmente China, Irán y Cuba, después incluyeron un cuarto: Rusia. ¿Por qué Grupo de Tareas? Porque es una institución paramilitar dirigida desde el Departamento de Estado, institución del Ejecutivo que se ocupa, oficialmente, de las acciones hacia el exterior y no requiere de la supervisión de otras agencias. En el Ejército y en el Departamento de Estado las Task Force se establecen sobre un área geográfica o una base funcional cuando la misión tiene un objetivo específico limitado y no requiere el control general centralizado de la logística.

Con enormes presupuestos, tiene una capacidad muy grande para movilizar y articular expertos militares, científicos y operativos dondequiera que estén, en función de objetivos muy concretos. En el 2006, el Grupo de Tareas dirigido por Condoleezza Rice surgió de igual forma que ahora, con muy pocas transparencia y muchísima retórica libertaria. Nunca se supo quiénes eran los integrantes operativos. Si tú lees la nota oficial que anunció la constitución del Grupo de Tareas de la Internet para Cuba, el pasado 7 de febrero, no sabemos cuáles son los nombres de los integrantes, solo algunas de las organizaciones que están ahí, entre ellas la USAID y Freedom House, que siempre están en cualquier conciliábulo en el que se reparta dinero para el cambio de régimen en Cuba.

¿Qué sabemos de ese Grupo que se creó en el 2006? Casi nada. Se anunció y luego salió a la palestra pública. Pero nadie duda de que tuvo una capacidad ejecutiva extraordinaria para armar proyectos, algunos descabellados, como por ejemplo, el gusano informático Stuxnet, el primer gusano conocido que espía y reprograma sistemas industriales y que atacó la infraestructura del programa de desarrollo nuclear iraní. Con Irán no podían utilizar la retórica que utilizan contra Cuba de “llevar la internet a los ciudadanos” o “desarrollar medios independientes” -que sabemos que no son independientes en lo absoluto-, por una sencilla razón: para llegar a la población china o iraní tienen que pasar por la gran muralla china y persa del idioma; por lo tanto, se adaptan a las condiciones histórica de cada lugar, y a partir de ahí desarrollan sus proyectos. No son estúpidos y pretenden la máxima eficiencia de sus proyectos, y siguen la máxima del Ejército Ciberespacial de los Estados Unidos: “No apto para aficionados”.

Son realmente grupos con una estructura y un alcance y que viene de la tradición militar y que utiliza como pasarela el Departamento de Estado, porque es quien oficialmente se ocupa de lo la llamada “diplomacia pública”, que no es más que imponer los intereses y valores norteamericanos, y subvertir aquellos países que no le son cómodos.

 

¿Que cambia en el contexto actual?

Lo que cambia ahora es que se reactivó un Grupo de Tareas dedicado exclusivamente para Cuba y que operará en el escenario digital. Si necesitamos explicar en una frase lo que estamos hablando y lo pueda entender el pueblo de Cuba, diríamos: este es la versión de Radio y TV Martí para Internet dedicado exclusivamente a producir las 24 horas del día noticias falsas, o como ahora se le llama, “Fake news”, adaptadas a las condiciones particulares de Cuba en el espacio público digital del país. Y es tan ilegal e injerencista como Radio y TV Martí.

Sin embargo, este es un Grupo creado desde una visión a la defensiva. El gobierno de Estados Unidos, después de todo un periodo en que nos criticaban porque teníamos las cifras más bajas de acceso a Internet, de pronto se ha quedado sin pretextos para sostener esa retórica. En dos años ha ocurrido un salto espectacular del desarrollo de la infraestructura de acceso con millones de cubanos en Internet. Según fuentes internacionales, te hablo del informe divulgado en el 2017 por América Society y el Council of América, se registraron 2,7 millones de nuevos usuarios cubanos en las redes sociales ese año, y de hecho fue el país que más creció en el uso de esas plataformas. Es decir, Cuba registró el mayor crecimiento en el mundo tanto en el total de usuarios de redes sociales (368%) como en los usuarios de redes sociales móviles (385%) con respecto al año anterior.

No es cualquier país el que aumenta su presencia en las redes, sino uno altamente preparado para el uso de las tecnologías de la información y la comunicación. Se ha producido lo que en innovación se conoce como “salto de rana”, es decir, que se pasa de una tecnología más vieja a otra de última generación, sin utilizar las intermedias. Eso está ocurriendo en Cuba. Estados Unidos está al tanto de esa realidad y yo creo que están tratando de buscar la manera de impedir el desarrollo de una infraestructura soberana, generar incertidumbre dentro de los que impulsan esos planes de desarrollo en el país e intervenir en esa realidad con fines de subversión pero también defensivamente.

 

¿Qué distingue a Cuba?

Repito, creo que es una táctica defensiva del gobierno de los Estados Unidos, porque Cuba se está desplazando en el ciberespacio con una propuesta diferencial en la estrategia de acceso e intervención en la llamada Sociedad de la Información. A fines de los 90 ya vimos a Estados Unidos actuar de esta manera, cuando Fidel encabezó la batalla de ideas y se adelantaron proyectos muy novedosos en la época para el acceso masivo de los cubanos al uso y desarrollo de la informática.

¿Qué hizo el gobierno de Estados Unidos entonces? En febrero de 2001, George Tenet y Thomas Wilson, entonces jefes de la CIA y la DIA (Agencia de Inteligencia de la Defensa), acusaron a Cuba como país “ciberterrorista” ante el Comité Selecto de Inteligencia del Senado. Un hecho insólito. Cuba fue el primer país acusado de ciberterrorismo en la historia de la humanidad, cuando toda la Isla tenía tanto acceso a Internet como un hotel en Miami. Había cero capacidad de conexión para atacar a otro país por las redes, pero el estamento militar estaba muy preocupado por la manera en que Cuba enfocaba su entrada a la Sociedad de la Información con la masificación de los estudios de la informática y los planes para la producción y la investigación en esta área. No había una estrategia similar en América Latina y solo muy pocos países se planteaban en simultáneo dos procesos imprescindibles en este escenario: el acceso a las redes y el acceso en profundidad, es decir la apropiación del conocimiento para poder gestionar y convertir la Internet en una oportunidad de desarrollo y de apropiación cultural.

Recuerda que Cuba, bajo la conducción de Fidel, amplió y desarrolló los Joven Club de Computación; creó la Red Infomed con miles de profesionales de la salud conectados a repositorios con la información científica en este campo más actualizada del planeta; abrió la Universidad de Ciencias Informáticas, una ciudad inteligente para la docencia, la investigación y la producción, etc. Se universalizaron, desde la primaria hasta la Universidad, los estudios de informática. Todo eso explica por qué Cuba es uno de los países que según la Unión Internacional de Telecomunicaciones ha encabezado las listas de los países con mayores habilidades para el uso de estas tecnologías.

Ahora estamos en un momento similar. Se han multiplicado las facilidades de acceso y hay un resurgimiento de los proyectos para la producción nacional de contenidos, servicios y hasta de procesadores. Cuba tiene una población altamente preparada para sacarle un gran partido al desarrollo a estas tecnologías y creo que Estados Unidos tiene temor de que esta realidad se les vaya de las manos.

Retos y Desafíos: ¿Cómo distinguir entre la verdad y la mentira?

Fidel lo vio muy claro: el asunto está en la cabeza de las personas y por eso habló de batalla de ideas. Hay una falsa discusión sobre la brecha digital reducida a brecha económica. Los pobres de este mundo tienen en sus manos teléfonos inteligentes, pero eso no los hace menos pobres ni les da mayor acceso al conocimiento ni convierte a los artefactos por sí mismos en herramientas para el desarrollo. La tecnología no es el artefacto; la tecnología es un saber. Una receta de cocina es una tecnología; el alfabeto es una tecnología. La apropiación cultural depende de las posibilidades que el individuo tenga de convertir un artefacto, cualquiera que este sea, en una herramienta para mejorarse como ser humano, para apropiarse de nuevos saberes, para cultivar su dignidad. El ser humano es el centro, el corazón del modelo de sociedad en Cuba, y ese es su valor diferencial en el mundo en que vivimos, donde todo el tiempo escuchamos un discurso instrumental de las llamadas nuevas tecnologías.

Fidel lo tenía clarísimo, el tema de la batalla de ideas él la concibe justamente para que en medio del ruido universal que genera mucha gente conectada a Internet, utilizando la red para lo bueno y para lo mano, el ser humano tenga capacidad de discernimiento critico, y pueda percibir donde está la verdad y donde está la mentira, qué apuntala sus valores sociales y qué no.

El gran problema hoy es que muchas de las plataformas tecnológicas encierran a los seres humanos en burbujas que le impiden ver mas allá de las cámaras de eco construidas contra nuestros países. Es impresionante, por ejemplo, la campaña mediática contra Venezuela entre otras cosas porque los venezolanos que estaban viviendo allí en el momento de las Guarimbas del 2017 -las acciones violentas promovidas por la oposición de abril a julio en la que se produce la elección Constituyente-, no podían entender por qué se mentía con tanto desenfado y por qué tanta gente fuera de Venezuela se creía una versión de la realidad que estaba muy lejos de ser cierta, y que se multiplicaba a la velocidad de un clic. Y es por las características que tienen estas tecnologías de encerrar a la gente en espacios donde solo interactúan con las personas que tienen intereses afines, mientras los algoritmos refuerzan esa capacidad de aislamiento y de crear entornos de confort que instintivamente construye el ser humano. Entonces, tiene que haber una voluntad crítica para poder trascender los discursos que se imponen y construir alternativas a la ola satanizadora de los proyectos contrahegemónicos contemporáneos.

El Grupo de Tareas que ha creado Estados Unidos tiene una misión difícil, sino imposible, si intenta cambiar las percepciones y sobre todo el sedimento patriótico y antiimperialista de los cubanos. La prueba es la famosa campaña sobre los supuestos ataques acústicos, que ni un solo cubano se la creyó. Caminó fuera de Cuba, en audiencias que no nos conocen y están encerradas en esas burbujas, rehenes de la cámara de eco contra Cuba creada por el gobierno de los Estados Unidos. Pero aquí es muy difícil que eso penetre. Porque nadie se cree el cuento de que puede haber alguien desde el gobierno cubano apuntando con una pistola mágica a determinados oídos y no a otros. Mi teoría es que esta fue una operación para probar cómo funcionaba un “Fake news” como ese. No pudieron penetrar en las mentes de los cubanos, pero sí engañaron a mucha gente fuera de la Isla que viven bajo el bombardeo sistemático de esas cámaras de eco. En otras palabras, tienen el poder de aislar a los pueblos y reducir a nuestros países a una serie de estereotipos que después son los que utilizan para construir los cercos diplomáticos, políticos y mediáticos internacionales que justifiquen agresiones de todo tipo, incluidas las militares. Lo hemos visto en Venezuela, Bolivia, Argentina y otros países. Y para esto se destinan enormes sumas de dinero.

Conversando hace unos meses con Tristán Bauer, quien fue el jefe de comunicación del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, me decía que durante la etapa final de la campaña presidencial de Mauricio Macri se invirtieron más de 200 mil dólares diarios en medios de comunicación, fundamentalmente en redes sociales. Entonces estamos hablando de enormes sumas de dinero y de grandes laboratorios tecnocientíficos que están utilizando gran capacidad de cómputo y técnicas de big data y de la inteligencia artificial para modelar escenarios políticos, bajo el amparo plataformas que concentran a miles de millones de individuos, que no son neutrales y que se rigen por las leyes norteamericanas.

Esos son los riesgos, pero lo más importante es que mientras haya revolución en Cuba se va a seguir haciendo lo que se ha hecho en los últimos 60 años: pensar en los seres humanos que necesitan de la infraestructura de telecomunicaciones hoy para el acceso al conocimiento. Seguirá preparando a la gente para lidiar en esos nuevos escenarios con visiones criticas; seguirá ampliando el acceso a sus bases sociales, al pueblo en general que es nuestra gran muralla china, y tendrá a sus expertos trabajando para desarrollar los caminos de la Internet a favor de las ciencias y del bien común, y claro, se preparará para esta guerra.

Presentan “La Guerra que se nos hace” en Feria Internacional del Libro

2018-02-06 19:16:41 / web@radiorebelde.icrt.cu / Carlos Serpa Maceira

Presentan “La Guerra que se nos hace” Feria Internacional del Libro

En momentos en que el gobierno de los Estados Unidos anuncio la creación de una fuerza de tarea en internet para la subversión en Cuba, se presentó este martes en la XVII Feria Internacional del Libro La Habana 2018 el libro La guerra que se nos hace, del profesor Raúl Antonio Capote Fernández, ex agente Daniel para la Seguridad Cubana.

En la sala José Antonio Portuondo, de la fortaleza San Carlos de la Cabaña, el periodista Enrique Ubieta realizó la presentación del volumen. La idea central de La guerra que se nos hace llega a todos como una alerta desde una perspectiva única y singular dada la experiencia vivida por su autor.

Presentan “La Guerra que se nos hace” Feria Internacional del Libro

Raúl Antonio Capote Fernández, ante el público que acudió a la presentación del libro manifestó que la guerra cultural es una alerta e incluye el destino individual de muchos y de la patria cubana misma.

“Es un libro que cualquiera puede leer, pero está pensado principalmente para los jóvenes cubanos, blanco por excelencia de los intentos anticubanos de la guerra cultural.”

Presentan “La Guerra que se nos hace” Feria Internacional del Libro

La Guerra que se nos hace es un libro para proveer a la juventud y a la sociedad cubana en general de herramientas que le permitan comprender los fenómenos de la guerra mediática y la guerra cultural de la cual es víctima Cuba.

Declaración del Gobierno Revolucionario de Cuba

Cualquier estrategia dirigida a cambiar el sistema político, económico y social en Cuba, ya sea la que pretenda lograrlo a través de presiones e imposiciones, o empleando métodos más sutiles, estará condenada al fracaso
El 16 de junio de 2017, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en un discurso cargado de una retórica hostil, que rememoró los tiempos de la confrontación abierta con nuestro país, pronunciado en un teatro de Miami, anunció la política de su gobierno hacia Cuba que revierte avances alcanzados en los dos últimos años, después que el 17 de diciembre de 2014 los presidentes Raúl Castro Ruz y Barack Obama dieran a conocer la decisión de restablecer las relaciones diplomáticas e iniciar un proceso hacia la normalización de los vínculos bilaterales.
En lo que constituye un retroceso en las relaciones entre los dos países, Trump pronunció un discurso y firmó en el propio acto una directiva de política denominada “Memorando Presidencial de Seguridad Nacional sobre el Fortalecimiento de la Política de los Estados Unidos hacia Cuba” disponiendo la eliminación de los intercambios educacionales “pueblo a pueblo” a título individual y una mayor fiscalización de los viajeros estadounidenses a Cuba, así como la prohibición de las transacciones económicas, comerciales y financieras de compañías norteamericanas con empresas cubanas vinculadas con las Fuerzas Armadas Revolucionarias y los servicios de inteligencia y seguridad, todo ello con el pretendido objetivo de privarnos de ingresos. El mandatario estadounidense justificó esta política con supuestas preocupaciones sobre la situación de los derechos humanos en Cuba y la necesidad de aplicar rigurosamente las leyes del bloqueo, condicionando su levantamiento, así como cualquier mejoría en las relaciones bilaterales, a que nuestro país realice cambios inherentes a su ordenamiento constitucional.
Trump derogó asimismo la Directiva Presidencial de Política “Normalización de las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba”, emitida por el presidente Obama el 14 de octubre de 2016, la cual aunque no ocultaba el carácter injerencista de la política estadounidense, ni el objetivo de hacer avanzar sus intereses en la consecución de cambios en el orden económico, político y social de nuestro país, había reconocido la independencia, la soberanía y la autodeterminación de Cuba y al gobierno cubano como un interlocutor legítimo e igual, así como los beneficios que reportaría a ambos países y pueblos una relación de convivencia civilizada dentro de las grandes diferencias que existen entre los dos gobiernos. También admitía que el bloqueo era una política obsoleta y que debía ser eliminado.
Nuevamente el Gobierno de los Estados Unidos recurre a métodos coercitivos del pasado, al adoptar medidas de recrudecimiento del bloqueo, en vigor desde febrero de 1962, que no solo provoca daños y privaciones al pueblo cubano y constituye un innegable obstáculo al desarrollo de nuestra economía, sino que afecta también la soberanía y los intereses de otros países, concitando el rechazo internacional.
Las medidas anunciadas imponen trabas adicionales a las muy restringidas oportunidades que el sector empresarial estadounidense tenía para comerciar e invertir en Cuba.
A su vez, restringen aún más el derecho de los ciudadanos estadounidenses de visitar nuestro país, ya limitado por la obligación de usar licencias discriminatorias, en momentos en que el Congreso de los Estados Unidos, como reflejo del sentir de amplios sectores de esa sociedad, reclama no solo que se ponga fin a la prohibición de viajar, sino también que se eliminen las restricciones al comercio con Cuba.
Los anuncios del presidente Trump contradicen el apoyo mayoritario de la opinión pública estadounidense, incluyendo el de la emigración cubana en ese país, al levantamiento total del bloqueo y a las relaciones normales entre Cuba y los Estados Unidos.
En su lugar, el Presidente estadounidense, otra vez mal asesorado, toma decisiones que favorecen los intereses políticos de una minoría extremista de origen cubano del estado de Florida, que por motivaciones mezquinas no desiste de su pretensión de castigar a Cuba y a su pueblo, por ejercer el derecho legítimo y soberano de ser libre y haber tomado las riendas de su propio destino.
Posteriormente haremos un análisis más profundo del alcance y las implicaciones de este anuncio.
El Gobierno de Cuba denuncia las nuevas medidas de endurecimiento del bloqueo, que están destinadas a fracasar como se ha demostrado repetidamente en el pasado, y que no lograrán su propósito de debilitar a la Revolución ni doblegar al pueblo cubano, cuya resistencia a las agresiones de cualquier tipo y origen ha sido probada a lo largo de casi seis décadas.
El Gobierno de Cuba rechaza la manipulación con fines políticos y el doble rasero en el tratamiento del tema de los derechos humanos. El pueblo cubano disfruta de derechos y libertades fundamentales, y exhibe logros de los que se siente orgulloso y que son una quimera para muchos países del mundo, incluyendo a los propios Estados Unidos, como el derecho a la salud, la educación, la seguridad social, el salario igual por trabajo igual, los derechos de los niños, y el derecho a la alimentación, la paz y al desarrollo. Con sus modestos recursos, Cuba ha contribuido también a la mejoría de los derechos humanos en muchos lugares del mundo, a pesar de las limitaciones que le impone su condición de país bloqueado.
Los Estados Unidos no están en condiciones de darnos lecciones. Tenemos serias preocupaciones por el respeto y las garantías de los derechos humanos en ese país, donde hay numerosos casos de asesinatos, brutalidad y abusos policiales, en particular contra la población afroamericana; se viola el derecho a la vida como resultado de las muertes por armas de fuego; se explota el trabajo infantil y existen graves manifestaciones de discriminación racial; se amenaza con imponer más restricciones a los servicios de salud, que dejarían a 23 millones de personas sin seguro médico; existe la desigualdad salarial entre hombres y mujeres; se margina a emigrantes y refugiados, en particular los procedentes de países islámicos; se pretende levantar muros que denigran a vecinos; y se abandonan los compromisos internacionales para preservar el medio ambiente y enfrentar el cambio climático.
Asimismo, son motivo de preocupación las violaciones de los derechos humanos cometidas por los Estados Unidos en otros países, como las detenciones arbitrarias de decenas de presos en el territorio ilegalmente ocupado por la Base Naval de Guantánamo en Cuba, donde incluso se ha torturado; las ejecuciones extrajudiciales y las muertes de civiles causadas por bombas y el empleo de drones; y las guerras desatadas contra diversos países como Irak, sustentadas en mentiras sobre la posesión de armas de exterminio masivo, con consecuencias nefastas para la paz, la seguridad y la estabilidad de la región del Medio Oriente.
Recordamos que Cuba es Estado Parte de 44 instrumentos internacionales sobre los derechos humanos, mientras que los Estados Unidos lo es solo de 18, por lo que tenemos mucho que mostrar, opinar, y defender.
Al confirmar la decisión de restablecer las relaciones diplomáticas, Cuba y los Estados Unidos ratificaron la intención de desarrollar vínculos respetuosos y de cooperación entre ambos pueblos y gobiernos, basados en los principios y propósitos consagrados en la Carta de las Naciones Unidas. En su Declaración, emitida el 1 de julio de 2015, el Gobierno Revolucionario de Cuba reafirmó que “estas relaciones deberán cimentarse en el respeto absoluto a nuestra independencia y soberanía; el derecho inalienable de todo Estado a elegir el sistema político, económico, social y cultural, sin injerencia de ninguna forma; y la igualdad soberana y la reciprocidad, que constituyen principios irrenunciables del Derecho Internacional”, tal como refrendó la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, firmada por los Jefes de Estado y Gobierno de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), en su II Cumbre, en La Habana. Cuba no ha renunciado a estos principios ni renunciará jamás.
El Gobierno de Cuba reitera su voluntad de continuar el diálogo respetuoso y la cooperación en temas de interés mutuo, así como la negociación de los asuntos bilaterales pendientes con el Gobierno de los Estados Unidos. En los dos últimos años se ha demostrado que los dos países, como ha expresado reiteradamente el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro Ruz, pueden cooperar y convivir civilizadamente, respetando las diferencias y promoviendo todo aquello que beneficie a ambas naciones y pueblos, pero no debe esperarse que para ello Cuba realice concesiones inherentes a su soberanía e independencia, ni acepte condicionamientos de ninguna índole.
Cualquier estrategia dirigida a cambiar el sistema político, económico y social en Cuba, ya sea la que pretenda lograrlo a través de presiones e imposiciones, o empleando métodos más sutiles, estará condenada al fracaso.
Los cambios que sean necesarios en Cuba, como los realizados desde 1959 y los que estamos acometiendo ahora como parte del proceso de actualización de nuestro modelo económico y social, los seguirá decidiendo soberanamente el pueblo cubano.
Como hemos hecho desde el triunfo del 1ro. de enero de 1959, asumiremos cualquier riesgo y continuaremos firmes y seguros en la construcción de una nación soberana, independiente, socialista, democrática, próspera y sostenible.
La Habana, 16 de junio de 2017.

Decididamente la derecha plattista y proyanqui no conoce el concepto de PATRIOTA.

Algunos frustados , resentidos , amargados , gusanos apátridas ,vendepatrias ,anexionistas , plattistas,proyanquis y mercenarios están alabando la actitud del “patriota” Daniel Lllorente Miranda que enarboló una bandera yanqui en el desfile por la celebración del 1ro de mayo en La Plaza de la Revolución de la Habana. Decididamente la derecha plattista y proyanqui no conoce el concepto de PATRIOTA. Es posible que alguien que luche por su país pueda ostentar el símbolo de una potencia extranjera, que ha ocupado a Cuba con fuerzas militares dos veces?, que frustró la independencia arrebatándole la victoria a los mambíses?, que se apropio de las mejores tierras y recursos naturales del país? Que durante 60 años impuso gobiernos títeres que respondían a sus intereses? Que armó y entrenó una brigada mercenaria para invadirnos? Que ha perpetrado cientos de actos terroristas contra Cuba, provocando miles de víctimas? Que fraguó mas de 600 atentados contra el comandante en jefe Fidel Castro? Que ha introducido virus con afectación a las plantas, los animales y los seres humanos? Que mantiene un bloqueo total contra la isla intentandonos matar de hambre y enfermedades? Es eso un patriota? Por favor, sean gusanos, pero al menos sean serios!!!

 

 

Agente Raúl: Tomé la decisión de cualquier cubano patriota

2017-03-25 07:05:10 / web@radiorebelde.icrt.cu / Angélica Paredes López

El joven Ingeniero en Telecomunicaciones Dalexi González Madruga se convirtió en una pieza clave en la estrategia de los enemigos de la Revolución cubana, con el propósito de conformar redes informáticas ilegales, que no pudieran ser detectadas por las autoridades de la Isla.
Dalexi rememora el día que tocó a su puerta Robert Guerra, Agente de los Servicios Especiales de Estados Unidos para la guerra cibernética.
“Tocó a la puerta a través de otra persona conocida y se acerca proponiendo cosas aparentemente inofensivas, como intercambio de discos, programas, y así va avanzando poco a poco”, relata Dalexi en diálogo con Radio Rebelde.
Agente Raúl: Tomé la decisión de cualquier cubano patriota
Subraya que “lo hace con un perfil de navegar en Internet anónimamente, sin ser detectado”.
Pero, desde el primer momento, Dalexi tuvo percepción del riesgo. Sabía que la organización de este tipo de redes clandestinas de transmisión de datos, empleando la más moderna tecnología digital, pretende encubrir la subversión que desarrollan contra Cuba las Agencias Norteamericanas de Inteligencia.
“Estaban buscando instalar redes de conexión clandestinas, y me percaté no solo del riesgo que corría yo como persona, sino el riesgo para la población, para el país, si un plan de este tipo se llegara a efectuar”, advierte.
En opinión de Dalexi González Madruga, “no es casual que los métodos subversivos utilizados por los servicios secretos estadounidenses para tratar de desestabilizar a la Isla, ahora con el uso de las nuevas tecnologías de la información, las redes sociales e Internet, apunten precisamente hacia los más jóvenes”.
Pudo ganar miles de dólares por el montaje de esa red de espionaje, pero optó por el camino de impedir que se concretara este plan de guerra cibernética contra su país.
“Pienso que fue una decisión que debemos tomar todos, todo el que se sienta cubano, y todo el que se sienta patriota de un país cualquiera”, asegura el joven Ingeniero.
Las redes clandestinas y las conexiones ilegales a Internet son parte de un plan subversivo contra Cuba que ya la Agencia Central de Inteligencia ha aplicado en otras naciones del mundo.
Cuba tiene todo el derecho a defenderse de las agresiones subversivas alentadas por los servicios de inteligencia de Estados Unidos. La propuesta de crear una red informática ilegal es violatoria de todas las leyes internacionales que regulan el uso de las telecomunicaciones.
En el año 2011 el joven Dalexi González Madruga llenó de orgullo a su pueblo cuando se dio a conocer su identidad como el Agente Raúl de los Órganos de la Seguridad del Estado.