Qué es ser héroe del pueblo

 

Por: Raúl Capote Fernández
Conocí a José Manuel Collera Vento, en marzo del 2011, entonces nos preparábamos para asistir al juicio seguido contra el agente yanqui Alan Gross.
Eran días hermosos y tremendos, porque también por esas fechas saldríamos en la televisión en el programa Las Razones de Cuba, mostrando al mundo nuestra verdadera identidad de combatientes revolucionarios.
Collera arriesgaba mucho, pero de eso no hablaremos aquí, se que no le gusta que se toquen esos temas.
36 años sirvió Jose Manuel Collera a la patria desde las filas de la Seguridad del Estado. Médico Pediatra, cardiólogo infantil, puso por delante de su amada carrera profesional, el deber para con su pueblo.
El Agente Gerardo, hombre de confianza del gobierno de los EEUU, consultado por Generales de 4 estrellas del US Army sobre Cuba, con pase de entrada a la OEA y el Departamento de Estado de los EEUU, su pueblo le conoció en Las Razones de Cuba en marzo del 2011, hace ya 7 años.
Fue condecorado por el MININT de nuestro país con la más alta condecoración que otorga, la Orden 6 de junio.
Pero sobre todo, más allá de los ataques del enemigo hacia su persona, de miserias humanas y otros avatares de la vida, ha recibido el mayor premio, el amor inmenso de su pueblo.
Si me preguntaran por un héroe del pueblo, pensaría en primer lugar, junto a muchos otros en esta tierra de héroes en José Manuel Jose Manuel Collera Vento el hijo fiel y valiente de Pinar de Rio .

Razones para luchar y vencer

 

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Por: Raúl Capote Fernández
Hijo de combatientes revolucionarios, natural de Pinar del Río, profesor de inglés y promotor de las artes plásticas. Un joven cubano que ya peina canas. Por siempre joven.
Canas que crecieron apretadas por la distancia, por el sacrificio de renunciar a las personas más amadas, por Cuba, Educado, correcto, de buen trato, culto, cercano al diamante que fue Ignacio, el Mayor, a quien admira (admiramos), con esa mezcla de valor personal sin límites y finura.
Lo entregó todo con el placer de las almas grandes cuando luchan por los suyos,, por su tierra amada.
Por estos días de marzo del 2011, con voz firme, lo vimos en la televisión denunciando al Imperio, poniendo a la luz del día las patrañas de la CIA, era el III capítulo de Las Razones de Cuba que desclasificaba a un agente de los OSE, desde entonces es mi amigo, mi hermano.
Juntos hemos enfrentado todo, juntos los seis de Razones, lo tremendo de la denuncia, eso de dar la cara y alzarse con el rostro de muchos que jamás pueden salir a la luz, juntos ante el odio de los enemigos, ante el amor de la gente sencilla, ante el resquemor de los tapaditos, de los enmascarados.
Mentiras bien pagadas se llamó su capítulo, Frank Carlos Vázquez es su nombre, el agente Robin. Grande en su sencillo paso por la vida, sin pretensiones de gloria, sin privilegios, sin orgullo vano, sencillo como buen cubano de pueblo.
Felicidades hermano, nos esperan muchas nuevas batallas, y ahí estarem

TODA LA GLORIA DEL MUNDO

 

Raúl Capote Fernández
El 5  de marzo, del año 2011, un joven cubano mostraba al mundo la grandeza de una generación nacida con la Revolución. Hijo del pueblo, hombre humilde y sencillo Dalexi Gonzalez  , ingeniero en telecomunicaciones , el agente Raúl de los OSE, con su lenguaje breve, a veces como una ecuación matemática hilvanada apenas a la narración, denuncia como la CIA quiso convertirlo en un traidor a su pueblo, quiso convertirlo en mercancía, en simple cosa mercenaria y como, él, joven cubano, nacido después del triunfo de la Revolución, asumió dar la vida si fuera necesario para defender el honor y la vida.
Hoy que algunos comienzan a creer en el poder del dinero y otros le reverencian sin vergüenza alguna, sus compañeros de Las Razones de Cuba le mandamos de todo corazón un gran abrazo, a ese nuestro hermano, a quien todo el dinero del enemigo no pudo comprar.
Vive modestamente como corresponde, sin aspirar a gloria alguna, tan modesto y firme como ese día que desafió al imperio y que eligió la estrella que ilumina y mata, su denuncia de marzo del 2011 puso al descubierto los planes del gobierno de los Estados Unidos contra Cuba.
Felicidades querido hermano. muchas cosas han ´pasado en estos 7 años, hemos conocido el cariño inmenso del pueblo del que formamos parte, los ataques del enemigo interno y externo, miserias humanas de todo tipo, cosas buenas y malas, en fin la vida,
Toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz, eso lo sabemos bien. y seguimos en combate, nunca quisimos ser tratados como otra cosa que lo que somos soldados de la Revolución, sin privilegios, porque el mayor de todos ya lo recibimos, el de servir, dejar la piel, la vida en el camino y vencer.

Diálogo con un agente sin secretos

 por Alina Martínez
Foto: Joaquín Hernández Mena.Siente que nació patriota, porque vio la luz un 10 de Octubre y lo bautizaron como Carlos Manuel, el Padre de la Patria. Tal vez por ese sentimiento no dudó un día en cumplir una misión que lo apartaría durante largo tiempo de sus amigos, de la familia y lo enfrentaría a muchos otros cubanos patriotas como él: la de simular que formaba parte de los grupúsculos contrarrevolucionarios que actúan en Cuba orientados y pagados por Estados Unidos.

Infiltrarse entre ellos fue, durante diez largos años, el papel que le encomendaron como agente de la Seguridad del Estado.

Recibimos en Trabajadores al que todos llamamos por su apellido, Serpa, ya en su condición de agente sin secretos, un hombre sencillo, con tremendos deseos de sumergirse en su pueblo para desenvolverse como un cubano común.

Hiperactivo, simpático, pequeño de estatura pero agigantado por la inmensa y riesgosa tarea que le fue asignada, se ganó al auditorio con su locuacidad y simpatía.

Narró sus experiencias dentro de los círculos anticubanos en que le tocó desenvolverse con la naturalidad y sencillez de quien siempre actuó convencido de que estaba cumpliendo su deber. Habló de cómo se fabrica un disidente, puso ejemplos de la manera en que se inventa una de las tantas noticias que nutren a la propaganda anticubana.

Desenmascaró la verdadera esencia de las innumerables organizaciones contrarrevolucionarias que muchas veces solo existen en papeles o de nombre y “suenan” solo en el extranjero porque ni se conocen, ni desempeñan ningún rol en el plano interno, ni cuentan con seguidores.

Refirió las veces en que, sin comprometer su condición de agente, encontró una salida digna a situaciones difíciles en que el enemigo cuestionó a la Revolución, o a sus dirigentes, en su presencia.

Subrayó el carácter mercenario de los llamados opositores, demostró la ausencia de convicciones de quienes solo actúan estimulados por la paga de la potencia que, históricamente, ha intentado doblegarnos y la promesa de recibir a cambio de sus “acciones” la visa para radicar en Estados Unidos.

Recordó sonriente aquel regaño que recibió porque al reportar una manifestación anticubana como periodista “independiente” puso en alto el celular por donde trasmitía para que supuestamente se oyeran las consignas de los enemigos, cuando lo que en realidad buscaba era difundir por el programa que recibía en vivo su señal los gritos del pueblo enardecido repitiendo una y otra vez “¡Esta calle es de Fidel!”.

No pocas veces tuvo que escapar a la justa ira de sus compatriotas que, al verlo por las calles reportando las raquíticas demostraciones de los grupúsculos contrarrevolucionarios, lo acusaban de mentir al mundo sobre lo que realmente pasaba en esta tierra.

Serpa no pudo dejar de mencionar el dolor por el distanciamiento de su madre durante una década, la pérdida de su pareja y el alejamiento de su hija, pero tanto sacrificio tuvo compensaciones.

Una de ellas la recibió, aún infiltrado, cuando vio a su niña escribir con tiza sobre el pavimento un letrero que decía Libertad para los Cinco. Ese día, en medio de las críticas de quienes lo tenían como uno de los suyos, sintió en silencio un inmenso orgullo por el gesto espontáneo de su pequeña.

Después de recuperar su identidad, tuvo la inmensa recompensa del amoroso abrazo en que lo envolvió su madre cuando supo que no era un traidor sino un servidor anónimo de su pueblo. Y en su Cárdenas natal, ante la tumba del tío que lo crió, combatiente de la clandestinidad y de Playa Girón, del que tomó su nombre de Emilio para desempeñarse como agente, le hizo el tributo de su misión cumplida.

Las historias fueron muchas y las emociones compartidas, como la que experimentó cuando conoció, al visitar la finca Demajagua donde se iniciaron nuestras gestas emancipadoras, que el primer negro que aquel 10 de octubre de 1868 rompió las cadenas de la esclavitud y se alzó con Carlos Manuel de Céspedes al grito de ¡Libertad o Muerte!, se llamó también Emilio.

Serpa se despidió diciéndonos que haber sido agente de la Seguridad del Estado representó para él su Moncada, su Granma, su Sierra Maestra, su clandestinidad, su Playa Girón, su Crisis de Octubre… momentos clave de la Revolución que se produjeron antes de él nacer, pero a los que les dio continuidad durante los años en que arriesgó su vida de forma anónima para desarticular los planes del enemigo contra la Revolución Cubana.

Es una obra inacabada, pues sigue combatiendo hoy desde las filas del periodismo radial y en la red de redes que asume como un importante campo de batalla.