Secretario General del Partido Comunista de Viet Nam rendira homenaje a Marti y Fidel

El secretario general del Partido Comunista de Vietnam, Nguyen Phu Trong, arribará  este viernes  a Santiago de Cuba, donde rendirá homenaje al Héroe Nacional José Martí y al Máximo Líder de la Revolución, Fidel Castro, en el cementerio patrimonial “Santa Ifigenia” donde reposan sus restos.

Durante su estancia en la Heroica Ciudad, Nguyen Phu Trong, visitará el antiguo cuartel Moncada, donde conocerá detalles de la acción armada de los jóvenes de la Generación del Centenario dirigidos por Fidel el 26 de julio de 1953.

Tras su estancia en Santiago de Cuba , el secretario general del Partido Comunista de Vietnam concluirá aquí la visita oficial iniciada este miércoles.

Las pretensiones de Estados Unidos hacia Cuba

Cubadebate
Este año conmemoraremos el 150 aniversario del inicio de las guerras por la independencia de Cuba, en un contexto en que Estados Unidos aumenta la hostilidad hacia la Revolución Cubana y retoma la Doctrina Monroe para justificar su proyección injerencista de “América para los americanos”. La estrategia de “espera paciente”, la concepción geopolítica del “destino manifiesto” y la “política de la fruta madura” se fue transmitiendo de generación en generación entre los grupos de poder que dominaron los diferentes Gobiernos estadounidenses desde los primeros años del siglo XIX.
Durante las tres guerras independentistas ningún presidente norteamericano reconoció la beligerancia e independencia de los patriotas cubanos. Para descifrar las pretensiones geopolíticas de Estados Unidos hacia Cuba desde entonces, resulta imprescindible analizar los testimonios de los Mayores Generales del Ejército Libertador Carlos Manuel de Céspedes, José Martí, Antonio Maceo y Máximo Gómez.
El primer Presidente de la República de Cuba en Armas y Padre de la Patria, en una carta dirigida en 1870 a José Manuel Mestre, representante en Washington del Gobierno en Armas, escribió:
“Por lo que respecta a Estados Unidos tal vez estaré equivocado; pero en mi concepto su gobierno a lo que aspira es a apoderarse de Cuba sin complicaciones peligrosas para su nación y entretanto que no salga del dominio de España. Siquiera sea para constituirse en poder independiente; este es el secreto de su política (…)”.
Desde 1880 vivió desterrado Martí en Estados Unidos, y durante casi 15 años pudo constatar directamente las transformaciones del país y su tránsito de la etapa capitalista a la imperialista. Con la asunción de Benjamín Harrison (1889-1893) a la Casa Blanca y el nombramiento como secretario de Estado al anexionista James G. Blaine, el gobierno estadounidense retomó la idea de comprar a Cuba.
En ese contexto y con motivo de la celebración de la Primera Conferencia Internacional de Estados Americanos, Martí lo alertó, el 29 de octubre de 1889, en carta a Gonzalo de Quesada: “(…) Y una vez en Cuba los Estados Unidos ¿quién los saca de ella? ¿Ni por qué ha de quedar Cuba en América, como según este precedente quedaría, a manera, –no del pueblo que es, propio y capaz–, sino como una nacionalidad artificial, creada por razones estratégicas? Bases más seguras quiero, para mi pueblo. Ese plan en sus resultados, sería un modo directo de anexión”.
Martí era consciente de la necesidad de lograr la unidad para enfrentar a dos enemigos sumamente poderosos: España y Estados Unidos. Con ese objetivo proclamó en Cayo Hueso, el 10 de abril de 1892, el nacimiento del Partido Revolucionario Cubano, del que fue electo Delegado. Agrupó en una misma organización política a los emigrados, a la vieja generación que inició la lucha por la independencia y a las nuevas generaciones.
A finales de 1894 había conseguido el armamento necesario para reiniciar la contienda. El 11 de abril de 1895 desembarcó junto a Máximo Gómez por Playitas de Cajobabo; diez días antes lo había hecho Antonio Maceo por Duaba; ambos puntos situados en el oriente cubano. El 5 de mayo se reunieron los tres principales jefes de la guerra en la finca La Mejorana para organizar el curso de la Revolución.
Dos semanas más tarde, el 19 de mayo, en Dos Ríos, Martí desoyó el consejo de Gómez, quien le indicó permanecer en la retaguardia y cargó contra una tropa española bien posicionada. Murió en el combate. La víspera escribió a Manuel Mercado:
“La guerra de Cuba, realidad superior a los vagos y dispersos deseos de los cubanos y españoles anexionistas, a que sólo daría relativo poder su alianza con el gobierno de España, ha venido a su hora en América, para evitar, aún contra el empleo franco de todas esas fuerzas, la anexión de Cuba a los Estados Unidos”.
La pérdida del más universal de los cubanos fue irreparable. No obstante, la lucha continuó. Gómez y Maceo habían vivido la experiencia de la posición asumida por los Gobiernos estadounidenses de turno durante la Guerra de los Diez Años. Ambos, al igual que Martí, insistieron en que la independencia se alcanzaba por los propios esfuerzos de los cubanos.
En ese periodo gobernaba la Casa Blanca Grover Cleveland (1893-1897), quien indicó a su secretario de Estado, Richard Olney, retomar la idea de apropiarse de Cuba, manteniendo la compra como primera opción. España se negó. El 14 de julio de 1896, Maceo le escribió al coronel Federico Pérez Carbó, de misión en Nueva York:
“De España jamás esperé nada; siempre nos ha despreciado y sería indigno que se pensase en otra cosa. La libertad se conquista con el filo del machete, no se pide; mendigar derechos es propio de cobardes incapaces de ejercitarlos. Tampoco espero nada de los [norte] americanos; todo debemos fiarlo a nuestros esfuerzos; mejor es subir o caer sin ayuda que contraer deudas de gratitud con un vecino tan poderoso”.
El Héroe de Baraguá mantuvo siempre una postura firme de rechazo a las tendencias anexionistas. Tuvo la capacidad de descifrar desde el campo de batalla las intenciones del naciente imperio. Su caída en combate, el 7 de diciembre de 1896, representó un duro golpe para la Revolución, que perdió en poco tiempo a dos de sus jefes más valiosos y con posiciones antimperialistas.
El Generalísimo, con el dolor de haber perdido también en combate junto a Maceo, a su hijo Panchito Gómez Toro, continuó la batalla. Convencido de que en el campo militar la guerra contra España estaba en su etapa final y observando las pretensiones estadounidenses de intervenir en el conflicto, gestionó infructuosamente, con el capitán general Arsenio Martínez Campos, el reconocimiento de la definitiva independencia.
Los peligros advertidos en reiteradas ocasiones por estos cuatro grandes revolucionarios durante casi 30 años de combate, se concretaron con la intervención militar estadounidense en el conflicto hispano-cubano y la firma de la paz entre las dos potencias, sin tener en cuenta a los patriotas cubanos. Con el alma destrozada, el 8 de enero de 1899, el Generalísimo cerró su Diario de Campaña:
“(…) los Americanos han amargado con su tutela impuesta por la fuerza, la alegría de los cubanos vencedores; y no supieron endulzar la pena de los vencidos.
“La situación pues, que se le ha creado a este Pueblo; de miseria material y de apenamiento, por estar cohibido en todos sus actos de soberanía, es cada día más aflictiva, y el día que termine tan extraña situación, es posible que no dejen los americanos aquí ni un adarme de simpatía”.
Estados Unidos ocupó militarmente el territorio cubano. El Tratado de París les permitió izar la bandera de las barras y las estrellas en la Plaza de Armas; a continuación, licenciaron al Ejército Libertador. Querían anexarse el país y no lo consiguieron; una isla anegada con la sangre de sus mejores hijos se los impidió. Entonces establecieron la Enmienda Platt como apéndice a la Constitución cubana, para garantizar que la nueva nación quedara atada en lo político, lo económico y lo mercantil.
Gómez lo denunció en Porvenir de Cuba: “Ellos se fueron, al parecer es verdad. El día 20 de mayo, yo mismo ayudé a enarbolar la bandera cubana en la azotea del Palacio de la Plaza de Armas. ¡Y cuantas cosas pensé yo ese día! Todos vimos que el general Wood, gobernador que fue se hizo a la mar en seguida, llevándose su bandera, pero moralmente tenemos a los americanos aquí”.
La retirada de Estados Unidos fue formal y aplicó además otras fórmulas intervencionistas en el campo ideológico y cultural. Esa fue la realidad de nuestro país durante 60 años, hasta que llegó la definitiva independencia el 1ro. de Enero de 1959, con el triunfo de la Revolución Cubana. Ahí está la esencia del conflicto bilateral entre ambos países que perdura en el tiempo: recuperar la dominación sobre Cuba y transformar su sistema político, económico y social, contra la voluntad soberana del pueblo cubano de defender su independencia y mantener el socialismo.
(Tomado de Granma)

Miles de antorchas en tributo a Martí y a Fidel

Como tributo eterno al Héroe Nacional de Cuba, José Martí y al Comandante en Jefe Fidel Castro, miles de antorchas se iluminaron este viernes en la tradicional Marcha que partió desde la escalinata de la Universidad de La Habana hasta la Fragua Martiana.
El presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, General de Ejército Raúl Castro Ruz presidió la histórica peregrinación que saluda además el aniversario 55 de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC).
Presentes además junto a los jóvenes y el pueblo cubano el primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, el segundo secretario del Comité Central del Partido y vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, José Ramón Machado Ventura, el miembro del Buró Político, Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez; la Miembro del Buró Político y secretaria del Partido en La Habana, Mercedes López Acea, la Primera Secretaria de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), Suselys Morffa González, la presidenta de la Federación Estudiantil Universitaria, Jennifer Bello, entre otros dirigentes del Partido, el Gobierno, las organizaciones políticas y de masas.
Poco después de las diez de la noche miles de jóvenes, universitarios, niños, mujeres, dirigentes se unieron no solo para rendir tributo al Apóstol en el 164 aniversario de su natalicio, sino también para recordar al Líder histórico de la Revolución cubana, incansable discípulo de las ideas de Martí.
Antes de iniciar la marcha fue depositada una ofrenda floral en el nicho que guarda los restos mortales del líder estudiantil Julio Antonio Mella y se escucharon las vibrantes palabras de Fidel sobre el compromiso que tenemos los cubanos con las ideas de Martí.
Una vez en la Fragua Martiana, el presidente cubano y la dirigente juvenil depositaron una ofrenda floral al Maestro como tributo solemne.
Tal como aconteciera hace 64 años aquel 28 de enero de 1957, cuando la Generación del Centenario encendió sus antorchas, los jóvenes de estos tiempos también hicieron brotar el fervor revolucionario en defensa de nuestra soberanía.

El Partido Revolucionario Cubano y su legado

Jose Marti

El Partido creado por José Martí tenía la misión de organizar la guerra que hiciera posibles la independencia y el establecimiento de una república soberana

Autor: María Caridad Pacheco González*

Cuando se constituyó el Comité Central del Partido Co­munista de Cuba en 1965, yo apenas comenzaba la adolescencia y no comprendía lo que podía significar este hecho para el futuro del país, pero sí recuerdo especialmente el impacto recibido con la lectura que hizo Fidel de la carta de despedida del Che antes de partir a una misión en África. La adopción de la denominación para la organización de vanguardia de la Re­volución y la presentación del primer Comité Central, marcaron un hito de madurez de una sociedad que por primera vez en el hemisferio occidental daba sus primeros pasos en la construcción del socialismo.

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Con José Martí y la misión de ser el pueblo

Por: Luis Toledo Sande 7 de abril de 2016
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Raíces históricas llevaron a Fidel Castro a sostener que Martí era el autor intelectual de los hechos del 26 de Julio de 1953, como, en consecuencia, lo sería de la etapa revolucionaria iniciada entonces.

En el Partido Revolucionario Cubano, calificado por Juan Marinello como “creación ejemplar de José Martí”, reconoció Fidel Castro, guía de la Revolución Cubana, “el precedente más honroso y más legítimo del Partido” que la dirige. Tal fue la altura de la organización fundada en 1892 por Martí, entre compatriotas y puertorriqueños emigrados, para librar a Cuba de España y del “sistema de colonización” que se gestaba en los Estados Unidos, y contribuir a la independencia de Puerto Rico. Continue reading