El Partido único, martiano y fidelista, en la nueva Carta Magna

Los principios y postulados de la nueva Carta Magna, que ahora es motivo de consulta popular, contribuirán a reforzar el liderazgo del Partido Comunista de Cuba porque una característica esencial de la organización política es que en ella fluyen los intereses del pueblo.

En su artículo 5, el proyecto de Constitución establece que  “El Partido Comunista de Cuba, único, martiano, fidelista y marxista-leninista, vanguardia organizada de la nación cubana, sustentado en su carácter democrático y la permanente vinculación con el pueblo, es la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado”.

La inmensa mayoría de los habitantes de la Mayor de las Antillas asume y respalda este concepto, el cual ratifica el papel rector del Partido como pilar fundamental de la unidad y del orden político, económico y social de la Isla.

El hecho de que la propuesta de  texto constitucional incorpore en la definición del PCC su condición de fidelista, resulta  trascendente y justo, pues resulta significativo añadir el legado de Fidel Castro a la conceptualización de la organización que él encabezó tras un proceso emancipador único vivido en Cuba.

Renovada vigencia adquieren las palabras del invicto líder cuando expresó: “El Partido es hoy el alma de la revolución”, como continuador del Partido Revolucionario Cubano, fundado por José Martí en 1892, para lograr la independencia y crear una república con todos y para el bien de todos.

Y se ganó ese derecho por su prestigio, autoridad y ligazón con las masas, al ser herederas de los postulados esgrimidos por la organización creada por Martí para hacer la Guerra Necesaria, tras una faena colosal de veteranos y pinos nuevos en pos de la soberanía nacional.

Con ese antecedente como baluarte nació el Partido Comunista de Cuba -cuya fecha de fundación es el 16 de abril de 1961-, la más elevada conquista de la Revolución, garantía de resistencia y continuidad histórica al ser carne y sangre del pueblo trabajador.

Teniendo el honor como coraza han estado cohesionados, el pueblo, el Partido y Fidel en tenaz lucha, cumpliendo el mandato que significa marchar en tiempos convulsos con la cabeza erguida, sin retroceder ni ceder ni vulnerar un solo principio ante amenazas y peligros.

Por estos días el pueblo convertido en constituyente, hecho sui géneris en el mundo de hoy, ofrece criterios en pos de enriquecer la nueva Carta Magna, para atemperarla a nuestro tiempo y, sobre todo, ejercer ese ejercicio soberano con el noble propósito de hacer un mejor país.

De acuerdo con consideraciones de la vicepresidenta de la Asamblea Nacional del Poder Popular, Ana María Mari Machado, el Partido Comunista de Cuba es garante de la construcción de la patria socialista a la que se aspira en la nación caribeña.

En evidente alusión a la necesaria unidad como bandera, la integrante de la comisión parlamentaria encargada de redactar el proyecto de Constitución afirmó que “más de un partido desune y rompe la integridad de todos”, en declaraciones a la emisora Radio Reloj publicadas en agosto último por el portal digital de la Asamblea Nacional.

Respeto la opinión de cada cual, ese es su derecho, pero las personas que vivimos el pluripartidismo antes de enero de 1959 tenemos muchas razones para no querer volver a esa época de politiquería, corrupción y promesas incumplidas para el pueblo, dice Meida Cueto Pineda, jubilada del sector de la gastronomía en Santiago de Cuba.

Esta sencilla mujer piensa que solo los que pretenden engañar, fraccionar y destruir podrían asegurar que esa política de divide y vencerás podría propiciar desarrollo, bienestar  y tranquilidad para los nacidos en esta soberana tierra.

Para el joven ingeniero Enrique Corrales Rodríguez el secreto de lo que algunos han calificado como el milagro del sistema socialista cubano está en la unidad,  fundamental legado de Fidel y principio que rige el Partido para marchar hacia delante siempre buscando el beneficio del pueblo, recalca.

Constituye esa una fórmula que el enemigo no puede descifrar, subraya,  porque  desconoce  la fortaleza de un pueblo cohesionado en defensa de un ideal, y en consonancia con ello el proyecto de Constitución afianza la suprema aspiración de construir un mejor país para todos con su único Partido al frente.

Esa verdad está validada por el hecho de que el pueblo ha sido dirigido por un Partido de vanguardia, que con su ejemplo y acción ha merecido el respeto ante las masas, reflexiona el veterano comunista santiaguero,  Agustín Castellanos Pacheco.

Para este hombre presente en hechos cruciales de la Patria como  la epopeya de Girón e internacionalista, la organización ha mostrado solidez suficiente para seguir adelante vigorosa al lado del pueblo, como fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado, según expresa la nueva Carta Magna.

ACN

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