Solidaridad de Correos de Cuba con la Republica Bolivariana de Venezuela

Carlos Ascencio Valerino , presidente del Grupo Empresarial Correos de Cuba rubrico el documento del respaldo a la Carta de todos los Pueblos enviada a Antonio Guterres, secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU). en solidaridad con la Republica Bolivariana de Venezuela

Los  trabajadores del Grupo Empresarial Correos de Cuba, reafirmaron su incondicional apoyo solidario a la hermana República Bolivariana de Venezuela y lo expresaron mediante sus rubricas, como símbolo del respaldo a la Carta de todos los Pueblos enviada a Antonio Guterres, secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU).

Trabajadores del Grupo Empresarial Correos de Cuba rubrican el documento en solidaridad con Venezuela
Trabajadores del Grupo Empresarial Correos de Cuba rubrican el documento en solidaridad con Venezuela

Durante los días 12 y 13 del presente mes, los directivos y trabajadores de Oficina Central de la OSDE, las Empresas de Mensajería y Cambio Internacional, y Habana Oeste, en respaldo y solidaridad con el pueblo chavista de Venezuela, la Revolución Bolivariana y su legítimo presidente Nicolás Maduro Moros, se concentraron para realizar la firma de este documento.

(Direccion de Comunicación  Institucional  Grupo Empresarial Correos de Cuba )

Los médicos cubanos son estelas de vida…

2018-11-30 11:45:29 / web@radiorebelde.icrt.cu / Carlos Serpa Maceira

Los médicos cubanos son estelas de vida…

Escuche y descargue en el audio la entrevista de nuestro periodista directamente desde nuestro Canal de iVoox

Entre los cientos de galenos cubanos que han contribuido al Programa Más Médicos para Brasil, se encuentra el doctor Ernesto Gattorno López, especialista en Medicina General Integral (MGI), quien entre marzo de 2014 y agosto de 2017 fue coordinador de la Brigada Médica Cubana en la ciudad de Paragominas, estado de Para, al nordeste de Brasil, donde multiplicó la salud universal.

“Estuve laborando en una comunidad rural llamada Caip, donde nunca había estado un médico. Aunque allá los caminos son intransitables yo nunca deje de ir, viajes que duraban cinco horas a través de los 80 km de camino que nos separaban de la ciudad de Paragominas a Caip, que tenía aldeas indígenas y que atendíamos. El pueblo llevaba 16 años de fundada y hasta ese momento no había estado allí ningún médico”.

Los médicos cubanos son estelas de vida…

El doctor Gattorno, quien ahora funge como director del Policlínico Universitario Héroes del Moncada, en el municipio capitalino Plaza de la Revolución, accedió a contar sus vivencias en Brasil y cómo sus pobladores apreciaron la labor de los médicos de la Isla.

“El estado de satisfacción de la población era muy grande, por la labor que realizan los médicos de mi brigada. Para ellos nosotros éramos un alivio en poder llevar una atención médica de calidad porque, aunque existían médicos brasileños que trabajaban en los puestos de salud de la ciudad, no hacían terreno, los médicos cubanos sí, dábamos charlas educativas, hacíamos jornadas con embarazadas, con niños, apoyando la vacunación con la enfermera”.

Gattorno agregó, además, que en Brasil conoció el Chaga, “en Cuba afortunadamente no lo hay y las enfermedades infecto-contagiosas de los niños, las enfermedades parasitarias de los infantes que en nuestra Patria prácticamente no se diagnostican. Además de situaciones con el embarazo de las mujeres, con el bajo peso, son cuestiones que nuestro sistema de salud tiene erradicado y que cuando uno llega a esos lugares humildes donde no hay una cobertura de salud adecuada hasta el momento que nosotros pusimos un pie allí se manifiestan, pues nuestra labor es resolver estas situaciones de salud para logar mejores índices de calidad en la salud de esas personas”.

Los médicos cubanos son estelas de vida…

Durante la entrevista conocimos de un hecho que le marcó. “Había una muchacha muy pobre en la comunidad rural Caip que nunca su familia había sido atendida por un médico, yo le seguí su embarazo, aumentó de peso, modifiqué sus hábitos alimentarios y logró tener sus gemelas, en un parto que se hizo allí mismo; ella no dejó que nadie pusiera nombre para que yo tuviera ese honor, entonces llevan el nombre de mis hijas”.

Gattorno López tiene muy buenos recuerdos de su misión médica. “A mí me marcó Brasil primero por la experiencia de trabajar en ese tipo de comunidad durante tanto tiempo, anteriormente había estado en la República Bolivariana de Venezuela, pero me había desempeñado en funciones administrativas. No había trabajado directamente con la población, en Brasil lo hice y ha sido una experiencia muy buena, y el cariño de las personas, esa gente humilde, de esas personas por las que Ud. se levanta todos los días con ánimo de vencer las adversidades, de un lugar rural, sin energía, sin internet, sin comunicaciones. Pues eso es algo que no tiene precio, las miradas de esos niños, la sonrisa de sus padres es algo que no se paga con ningún dinero del mundo”.

Este profesional de la salud pública cubana le reconforta saber que deja estelas de vidas en andar por la vida, en las naciones que los necesiten.

Los médicos cubanos son estelas de vida…

 

Con niños namibios de Cassinga

Miriam Nghitotovall, en la Isla de la Juventud. Foto: Jorge Oller
En una de nuestras visitas a la escuela de los namibios en la Isla de la Juventud, en los años 80 del siglo pasado, presenciamos la filmación de la masacre de Cassinga, escenificada para un documental del ICAIC por estudiantes de ese país.
La función de Asistente de Dirección y Asesoría para el nuevo filme de testimonio –con la reproducción actuada de la masacre por los propios alumnos–, la asumía espontáneamente la estudiante becada de la entonces Escuela de Periodismo de la Universidad de La Habana, Miriam Nghitotovali, una antigua alumna del improvisado centro escolar de Chibía.
Lo primero que nos dijo Miriam Nghitotovali es que no olvidará jamás los nombres de sus maestros cubanos en Angola, mencionándolos: Raúl, Fortún, Mario, Lidia y Orestes «El Primo».
Ellos, junto a la Swapo, adoptaron a todos los niños namibios tan pronto llegamos a los campamentos de refugiados al sur de Angola, con los pies sangrando después de haber caminado muchos días por la mata (la selva), huyendo del régimen del Apartheid y sus masacres.
TESTIMONIO DE LA MASACRE
El día de la masacre de Cassinga está en el recuerdo de aquellos que visitamos. Cada uno tenía una historia, pero había un común denominador en todas.
En resumen, en voz de uno u otro estudiante namibio es esta que les compartimos o parecida, y en casi todas aparece «El Primo».
Cuando visitamos la Escuela Henridrick Witbooi, en la Isla de Juventud, las narraciones se multiplicaron, convirtiéndose en un dramático guion, un guion real. Los niños se adentraron por la selva huyendo de la masacre… los testimonios duelen:
–Nos arrastramos por el suelo pedregoso y mi ropa, poca ropa, se enganchaba en los arbustos más pequeños y de otras plantas y bejucos del montecillo  cuentan unos y otros.
Ya el fuego había incendiado la cabaña donde se albergaban y veían sobrevolar el campamento a cuatro aviones de guerra sudafricanos. Los niños, porque eran niños, corrían hacia una zanja más al fondo con mucho miedo.
Este es solo un fragmento de la odisea.
Así o muy parecidos son los relatos de los que lograron salvarse y llegaron a Cuba después del infierno de Cassinga, al sur de Angola, distante 250 kilómetros de la frontera con Namibia.
El ataque de las tropas sudafricanas a aquel campamento causó más de 600 muertos y centenares de heridos por efecto del bombardeo de la aviación, el ametrallamiento desde helicópteros, los gases, la artillería, los blindados y la acción directa de los paracaidistas sobre la población inerme.
No pocos de los namibios de la Isla de le Juventud quedaron adormecidos por el efecto de los gases. Al atardecer unos soldados retiraron  cadáveres que estaban alrededor de algunos de ellos. La primera reacción fue huir hacia lo más profundo del bosque, pues entre esos hombres armados había blancos y creían que eran sudafricanos que corrían tras ellos para rematarlos. Más no fue así.
LOS CUBANOS
Reproducción de una escena de la masacre de Cassinga. Foto: Jorge Oller
En ese grupo que los «perseguía» había soldados de las Fapla y estos les informaron en su lengua que se trataba de cubanos que habían llegado a socorrerlos. Inmediatamente fueron trasladados hacia lugares seguros, de ahí a una escuela y de la escuela aquella, por mar, a las de la Isla de la Juventud, aunque pasaría  un tiempo que no sabían medir exactamente antes de subir al barco.
Cuando se produjo la masacre de Cassinga, tan insuficientemente divulgada en el mundo por la prensa occidental, ya funcionaba una escuelita cubana en Chibía para niños namibios refugiados en Angola, y fue allí donde permanecieron antes de navegar hacia lo que Miriam califica de «Paraíso».
El primer maestro cubano que tuvieron los namibios en Chibía, que describen como «un pueblito de pocas cuadras con una estación de trenes desactivada, en la cual estaba la escuela», fue Raúl Mestre Pedroso.
El maestro llegó a Chibía en los primeros meses de 1978. Le impactó ver en el piso de granito de la vieja estación ferroviaria la silueta indeleble de una figura humana, era la huella a tamaño natural del cuerpo de un revolucionario angolano que había sido quemado por los colonialistas portugueses en ese mismo lugar.
Precedieron a Mestre en ese sitio, otros colaboradores cubanos, entre ellos un combatiente llegado a Angola en febrero de 1976, era Orestes Valdivia «El Primo», quien de soldado se convirtió muy pronto en un padre para los niños namibios refugiados en Angola, y su esposa, la maestra Lidia Lastra –que lo acompañó en esa misión internacionalista desde agosto de 1978–, era una madre  para todos los niños de Cassinga.
Orestes Valdivia no sabe exactamente cómo ni por qué, ni cuándo los muchachos comenzaron a llamarlo «El Primo», como lo conocen todos los estudiantes namibios que vinieron a Cuba entre 1978 y 1980, año en que Orestes Valdivia, un antiguo carrero de cerveza y refrescos en Santa Clara, concluyó su misión internacionalista.
Fueron él, junto a un grupo de albañiles angolanos y cubanos, médicos, enfermeras y funcionarios de la Embajada, quienes acondicionaron, en jornadas de trabajo voluntario, aquella primera escuela de Chibía, y construyeron albergues, refugios, cocina y todos los servicios y locales necesarios para que vivieran y estudiaran más de 200 niños y adolescentes que sobrevivieron a la masacre.
EN LA ISLA
Tanto en Chibía como en Ndalatando, igual que lo era en ese momento en la Isla de la Juventud, los estudiantes namibios y los demás becados extranjeros mantenían la autoridad política de sus países y partidos. Martín era el maestro instructor de lo namibios en aquella oportunidad y profesor de historia, en la Isla.
Además de su presencia permanente en la escuela del sur de Angola, los niños recibían frecuentemente la visita de destacados dirigentes de la Swapo (por las siglas en inglés de Organización, de los Pueblos de África Sudoccidental), entre ellas la de San Nujoma, presidente de la organización, y la de Peter Manyemba, secretario de Defensa.
Esta costumbre no se perdería nunca. De una larga conversación con Miriam interpreto una dramática realidad: ellos eran tan hijos de la Swapo como de los padres, aunque no sabían en aquel momento si estos estaban vivos o confinados por el régimen del Apartheid en algún bantustán (lugares donde los racistas reunían a la población no blanca de Sudáfrica).
Sobre la adopción temporal de Cuba, Ángel Dalmau, directamente vinculado a los jóvenes por su trabajo en la Misión Civil Cubana de Angola desde aquel comienzo de acogida de los niños en la escuela de Chibía, piensa que en esta experiencia se ha fundido la más bella y concreta relación de solidaridad humana entre el pueblo cubano y el namibio, a partir de un tercer país: Angola y con la vigilancia directa, aunque a distancia, de Fidel.
Los maestros cubanos que contribuyeron a fundir esta nueva familia en las escuelas de allá y en las de la Isla, serán siempre el principio de esta interminable historia de amor al prójimo.

“Con Cuba NO te metas”, responden peruanos a provocación mercenaria en Lima

Amigos de Cuba en Perú ratificaron en Lima que no hay provocación de la contrarrevolución mercenaria que quede sin respuesta y reiteraron la frase que se viralizó en Internet: con Cuba NO te metas.
Una valla publicitaria, pagada por elementos de la contrarrevolución cerca del aeropuerto internacional Jorge Chávez de Lima, aludía a un mensaje irrespetuoso y ofensivo contra el pueblo y el Gobierno cubanos.
Ante esta nueva provocación de mercenarios al servicio del imperialismo, amigos de la Isla, con la doctrina del Apóstol José Martí en el corazón, dieron un vuelco al mensaje y dejaron claro con graffitis: con Cuba NO te metas. Vítores a Cuba y a Fidel redondearon el nuevo mensaje, donde resalta la bandera tricolor, esa que ha acompañado la lucha del pueblo cubano por su independencia.

Fidel y el Perú, instantánea del altruismo

Por: Dianet Doimeadios Guerrero

Fidel dona sangre tras el terremoto de Ancash, Perú, en 1970. Foto: Cubaminrex
Cuenta en sus memorias un sobreviviente de la catástrofe que “el terremoto de Áncash costó un Perú para su pueblo”. A voz de comarca, por aquellas tierras, todo lo que valga un Perú tiene un precio muy alto. Y así fue. Setenta mil víctimas, un sinfín de heridos y desaparecidos, decenas de comunidades arrasadas dejó el sismo que, a las 15 horas del 31 de mayo de 1970, trastocó a los peruanos.
“Sentimos un tremendo ruido (…) Se asemejaba al de muchos aviones. No sabíamos por dónde venía ni qué pasaba. Finalmente vimos el aluvión de lodo completamente negro con más de 40 metros de altura que avanzaba botando chispas de distintos colores”, relata quien vivió para contar las consecuencias de un seísmo de 7,9 grados en la escala de Richter.
Durante 45 minutos tembló con tanta fuerza la tierra que el Huascarán se zarandeó. Cuarenta millones de metros cúbicos de hielo, lodo y piedras se esparcieron en avalancha sobre ciudades enteras del Norte peruano. Tras la sacudida y el alud, un manto negro de polvo y dolor permaneció durante días en la zona.
En La Habana, pendiente siempre de los cables, Fidel supo de los hechos y las necesidades del pueblo peruano. La nación inca y Cuba no tenían relaciones diplomáticas. El expresidente Manuel Carlos Prado las había quebrado, no vio a bien que la Isla tomara “el camino socialista”. Sin embargo, para el líder de los cubanos esta no sólo era “la tragedia del Perú sino de toda la Humanidad”.
Así consta en el diario Granma de la época y en una fotografía que aparece multiplicada en el ciberespacio. La imagen guarda el instante en que Fidel, con el brazo extendido, donó sangre para los damnificados del terremoto del ‘70. Tras él, más de 150 mil cubanos también lo hicieron.
Decenas de médicos partieron con el equipamiento necesario para instalar cinco hospitales. Llegaron hasta Áncash, Recuay, Huaraz, Carhuaz y otros poblados afectados. Cuba fue el primer país en enviar ayuda para los peruanos. Dos años después, el 8 de julio de 1972, el gobierno de Juan Velasco Alvarado restableció las relaciones diplomáticas con la Isla.
Los doctores cubanos han regresado una y otra vez a Perú, por el terremoto en Pisco (2007) o por las intensas lluvias de Piura (2017). En Áncash hay un parque que se llama Cuba y muchos hombres dispuestos a confesar que tienen sangre cubana en su cuerpo, y los genes de Fidel en el alma.
En 2007, el Gobierno del Perú declaró el 31 de mayo como “Día Nacional de la Solidaridad y de Reflexión en la Prevención de Desastres”.

El cariño y la ternura de los médicos cubanos, conmovieron a los pacientes peruanos en 2017. Foto: Enmanuel Vigil Fonseca.

Largas distancias a pie, con el suelo aun inundado, debieron recorrer nuestros médicos. Foto: DR. Enmanuel Vigil Fonseca.

Médicos cubanos mostraron su solidaridad con el pueblo peruano en 2017. Foto: Archivo

Médicos cubanos atendieron a damnificados peruanos en 2017. Foto tomada del perfil en Facebook de Enmanuel Vigil.

La fila era larga, pero cada paciente fue atendido adecuadamente. Perú, 2017 Foto: Dr. Enmanuel Vigil Fonseca
Fuente Cubadebate
Médicos cubanos en Perú enfrentaron una compleja situación tras lluvias en 2017.Foto: Archivo

Inaugurada exposición de acuarelas de Antonio Guerrero en sede de ETECSA

La muestra contiene 16 acuarelas de la autoría del Héroe de la República de Cuba Antonio Guerrero. Foto: ETECSA

La exposición “Absueltos por la solidaridad”, que recoge 16 acuarelas del Héroe de la República de Cuba Antonio Guerrero Rodríguez, quedó inaugurada con su presencia esta mañana en la sede de la Presidencia de ETECSA, en el Centro de Negocios Miramar.

Guerrero explicó a los presentes cómo se gestó esta muestra de acuarelas, realizadas en 16 días, por 16 años de injusta prisión de los cinco y que expuesta por primera vez en Estados Unidos, describe los interminables siete meses que duró el amañado juicio efectuado a los cinco luchadores cubanos.

Tony habló sobre los interminables siete meses que duró el amañado juicio efectuado a los cinco luchadores cubanos. Foto: ETECSA

El prólogo del libro que acompaña a la exposición recoge que “en las acuarelas no encontraremos los sufrimientos y abusos de la cárcel. Más bien encontraremos la dignidad, la fortaleza y la humanidad de la Revolución Cubana y de los cinco soldados indoblegables”.

En el encuentro, Tony Guerrero dijo que desde hace algún tiempo él y sus hermanos de lucha están incorporados a diversas tareas en la sociedad y que lo más importante ahora es que cada uno haga bien lo que le corresponde, con condiciones y en escenarios diferentes, pero todos aportando a una sociedad mejor.

Finalmente, entregó y dedicó un ejemplar del libro que acompaña a la muestra, a Mayra Arevich, Presidente Ejecutiva de ETECSA, a la vez que deseó éxitos a los trabajadores de la empresa en su importante labor.

(Tomado de Cubasí)

#TodosMarchamos Tigres de altura

Bajo el radiante sol del oriente cubano y con sus uniformes empapados de sudor, se les puede encontrar en cualquier parte a los trabajadores eléctricos y de Etecsa

Autor: Ángel Freddy Pérez Cabrera | freddy@granma.cu
Autor: Ortelio González Martínez | ortelio@granma.cu
Autor: Jorge Luis Merencio Cautín | merencio@granma.cu
13 de octubre de 2016 23:10:24
El colectivo avileño tiene un gran compromiso con el pueblo maisiense, asegura Alexey Jesús Matos Pileta, el jefe de la brigada.
f0069871 Foto: Juvenal Balán
MAISÍ, Guantánamo.—Si hubiera que entregar un juego de medallas a las personas que han ayudado a las zonas más afectadas por el ciclón, de seguro que por el oro y la plata pugnarían, junto a otros colectivos también destacados, los trabajadores eléctricos y de Etecsa, dos sectores claves en la rehabilitación de los servicios que necesita la población.

Bajo el radiante sol del oriente cubano y con sus uniformes empapados de sudor, se les puede encontrar en cualquier parte, a la vera de las carreteras y caminos, las cabeceras municipales y también en los sitios más intrincados, donde fueron derribados postes y ca­bles de transmisión eléctrica o de las comunicaciones.

Mientras intentaban devolver la tranquilidad a las muchas personas de ese territorio que no han podido comunicarse con sus familiares en Cuba o el exterior, una brigada de Etecsa procedente de Ciego de Ávila que labora en Maisí, fue confrontada durante uno de nuestros andares por estas atribuladas tierras.

«Tan pronto tuvimos acceso a este lugar iniciamos las labores. Ya llevábamos varios días esperando poder cruzar hacia La Má­quina, el sitio asignado a nosotros, y desde la llegada estamos prendidos de sol a sol y solo nos iremos de aquí cuando esté concluido el trabajo», asegura Alexey Jesús Matos Pileta, quien funge como jefe del colectivo.

Esta no es la primera vez que acudimos al rescate de los amigos, pero sí la más difícil misión que nos hayan encomendado jamás, pero como en la pelota, también seremos campeones, esta vez de la solidaridad, asegura Alexey, quien dijo en metafórica expresión: «aquí se acabó troya. No ha quedado un poste en pie, ni un tendido sano, hay que partir de cero en todo».

Añadió, que los seis especialistas integrantes de la brigada: cuatro linieros, un chofer, que también es operador, más él, tienen un compromiso muy grande con esa tarea, a partir de la conciencia del colectivo del destrozo sufrido por esta región y la imperiosa necesidad de las personas de comunicarse.

Al respecto Braulio Suárez, liniero; y Diego Madrigal, operador del carro grúa, dijeron sentirse felices de estar aquí, a pesar de lo lejos que están de la familia y de las condiciones complejas en las que se desenvuelven, porque la gente noble y humilde de Maisí se merece cualquier esfuerzo.

INSTALAN EN TIEMPO RÉCORD GABINETE TELEFÓNICO EN PUNTA DE MAISÍ

Una fuerza especializada de la Empresa de Tele­comunicaciones de Cuba (Etecsa) en la provincia, instaló en apenas 24 horas un gabinete integral para la telefonía en Punta de Maisí.

Instalaciones de este tipo normalmente demoran unos 15 días en su ejecución, pero la incomunicación provocada por el huracán Matthew en este sitio extremo oriental de Cu­ba compulsó a los trabajadores a no parar en las labores de construcción y tecnológicas.

Alberto Limonta Frómeta, jefe del departamento de desarrollo y operaciones de la red, en la división territorial de Etecsa, informó a Granma que la terminación del gabinete propicia restablecer los servicios afectados por el fenómeno climatológico.

Añadió el funcionario que también permite ofrecer servicio público a la ciudadanía y en una segunda etapa incrementar el número de prestaciones.

El poderoso meteoro destruyó el pequeño sistema de acceso de abonados que existía en la comunidad, provocando su incomunicación.

En estos momentos en Punta de Maisí funcionan tres servicios telefónicos públicos por la red celular, a los cuales las personas tienen acceso de manera gratuita.

También se realiza un cambio masivo de teléfonos fijos alternativos, por equipos nuevos de similar tecnología.

Las fuerzas de Etecsa en el territorio, con el apoyo de otras provincias, laboran intensamente en la rehabilitación de las telecomunicaciones, las cuales sufrieron fuertes daños, sobre todo en los municipios de Baracoa, Maisí, Imías y San Antonio del Sur.